El artículo 23 de nuestra Constitución habla sobre el derecho a «la participación política directamente o a través de representantes» en su apartado 1. Pero parece que si vives fuera algunos «representantes» no recuerdan ese apartado.
Lo siento pero no puedo creerlo. No concibo que sea tan complicado generar un sistema para que todas las personas que estén en el extranjero voten. Puedo entender que haya que asegurar la fiabilidad del voto, que te pidan cosas y que tengas que hacer algún trámite. Pero no todos los que te demandan. Excede lo que debería ser fácil y accesible para todos.
Sé de varios que viven como yo en París que no han recibido las papeletas para votar, haciendo lo mismo que yo he hecho, lo cual no tiene ningún sentido. La consecuencia, se quedarán sin votar. Conozco también historias de otros que su Consulado más cercano estaba a un viaje en avión y que, obviamente, si no se podían pagar el billete de avión a casa tampoco podían al Consulado. ¿Acaso ellos tienen la culpa de no tener este servicio en el país donde ahora viven? Para estos casos deberían haber soluciones, algún tipo de modo factible, y no esta privación del derecho a voto.
Y para que se entienda realmente lo difícil que es poder votar desde fuera voy a contar mi experiencia. En primer lugar, al estar en el extranjero tuve que informarme por mi cuenta. Nada de recibir correos de mi comunidad autónoma o similares para que pudiera tener dicha información. Te buscas tú la manera de enterarte. Y sino, pues no te enteras. Qué te piensas, ¿qué tu Gobierno se preocupa por ti? Por favor, no les molestemos, están ocupados en otros menesteres.
Tras buscarme yo los modos, y de entrar en la página del Ministerio de Exteriores varias veces, y de enviar varios correos a mi Consulado, me enteré de que tenía que apuntarme como no residente. Existen dos vías para votar: una para los residentes que son de larga duración y otra para los que estamos de forma temporal. Dicho lo cual tuve que pedir permiso en mi trabajo. Por cierto, no todo el mundo puede permitírselo, y quiero remarcarlo por si algunos políticos españoles aún se creen que la gente puede faltar a su responsabilidad como muchos de su estirpe acostumbran a hacer. Bien pues tras realizar una importante cola fui atendida. Hubo una pausa-café que creo que me cogió a mí y me hizo estar más de la cuenta. Lo entiendo, si empiezan a despachar a las 9 a las 10 y algo hay que tomarse un café, soy una desconsiderada. Tras tener que llevar varios documentos que acreditaran que estaba en París, me comunicaron que tendría que volver a pedir el voto ya que aún no había salido la convocatoria de elecciones. Realmente me gustaría saber porqué no nos informan de eso antes de tener que perder prácticamente la mañana en ir a inscribirme.
Bien pues tras la noticia maravillosa de que tenía que volver, me fui habiéndome dado de alta como no residente. Tras esto, regresé un sábado que abrían (menos mal) para pedir el voto. Rellené una simple hoja, al ya estar dada de alta, y simplemente me llegó el voto a mi dirección francesa. Yo lo envié y no me supuso coste alguno. Pero sé de varios españoles que han tenido que pagar de 5 a 7 euros por enviar el voto por correo certificado. En teoría es gratuito porque te cubren ese gasto. ¿Por qué esta desorganización? ¿Por qué unos pagan y otros no? ¿Por qué a unos les llega el voto y a otros no?
Mi experiencia ha salido bastante bien, teniendo en cuenta la de los demás, pero eso no quita para que realmente me cuestione, ¿tan difícil es crear un sistema que funcione igual para todos, en el que no haya que pedirse permiso en el trabajo, ni acudir varias veces al Consulado, y que realmente faciliten a la persona que está fuera, que en muchos casos lo está porque no le dan trabajo en España, que pueda votar? Porque esto es una historia, pero hay otras que me dejo en el tintero como las de personas que pasan la mitad del año en España y la otra en Francia y también tienen problemas para poder votar.
Realmente me planteo que nos lo ponen difícil a propósito. Porque sino no entiendo que para ejercer un derecho debamos de pasar por este largo proceso. Así que, simplemente para acabar, voy a hacer un pequeño llamamiento a todos los que estáis en España y el domingo podéis votar sin tantos impedimentos como sufrimos los que estamos fuera: id a votar, ejercer vuestro derecho, y de esta manera estaréis permitiendo que muchos que no lo hagan puedan sentirse algo representados en vuestras papeletas.


