Entr3spacios. Viaje a la mente.

El arte tiene el poder de dar respuesta a preguntas que quizá ni se habían formulado. Parece incongruente, porque, ¿para qué responder dudas que no sentimos que tenemos? Que no esté en nuestra corteza cerebral más frontal, no quiere decir que no sean preguntas que nos hagamos y no lo sepamos.

Cristina Iglesias consigue que esas cuestiones emerjan y se plantifiquen delante de nosotros en su exposición ‘Entrespacio’. Primero, con sus jardines laberínticos. En el primer espacio encontramos plantas que parecen extraídas de un bosque norteño y que se completan con materiales fuertes como el cemento. La vista pasa a un segundo plano, para dejar paso al oído, en la escultura que simula un riachuelo en un monte cómodamente adaptado para sentarse, escuchar (y ver) el sonido del agua. En este primero espacio que nos presenta, he querido dejar para el final, aunque es una de las obras principales, el primer viaje a la mente. Cristina juega con las luces en unos paneles repletos de letras, donde yo distinguí perfectamente palabras en inglés y alguna en francés, puede que producto de mi imaginación, y que emulan pantallas de madera de la arquitectura árabe. Sin duda, el primer bocado de lo más bonito de la exposición. En el segundo espacio podemos encontrar una pieza suspendida en el aire, al igual que en el tercer espacio, solo que cambian de material, ya que este último es de piedra. De las paredes cuelgan unas fotografías de cajas de cartón representadas en acero inoxidable. Iglesias explica que busca jugar con ese «contraste de materiales».

El cuarto espacio, del que surge una pequeña sala que podría incluirse en la estancia, es de más pantallas con letras pero de diferentes materiales. Algunos de ellos, como el que parece cemento, me produjo un recuerdo violento ya que me trasladó a una guerra, en concreto a la época nazi, pero entiendo que ella pretende representar algo similar a la civilización, quizá una ciudad, en la pantalla. Tres piezas, en este mismo espacio, se encuentran enfrentadas a la pared. Según explica Cristina (hay un video explicativo en la página web del Centro Botín), buscaba que tuvieran una «continuidad más allá de la propia obra», que prosiguieran su existencia en las paredes del centro. Antes del espacio final, se localiza esa pequeña ventana, un cubículo que sobrevuela la bahía, en el que se encuentra una obra de ramas y gotas de cristal, con una estética que provoca un viaje instantáneo a la película del ‘Laberinto del Fauno‘ de Álex de la Iglesia. No quiero contar nada más para que el visitante sea el que sienta.

Por último, en la estancia número cinco finaliza la exposición. Una representación, sin título, que interpreté como la prisión a la que está sometida la naturaleza, acompaña en un segundo plano a la obra que para mí es la mejor de todas las de la exhibición. Una escultura cilíndrica entre la que caminas y que asemeja perfectamente al camino de la mente, ese en el que nos podemos sumergir más y más hasta llegar al centro de la misma. Sin duda, con ella conseguí viajar al punto más ruidoso de mi cabeza. Cuántas palabras brotan de nuestro interior y qué pocas entendemos. ¿Cuánto viajamos a nuestra mente para comprendernos? Cristina Iglesias permite cuestionarlo.

CRISTINA IGLESIAS- ENTR3SPACIOS. Hasta el 3 de marzo de 2019. Centro Botín, Santander.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *


El periodo de verificación de reCAPTCHA ha caducado. Por favor, recarga la página.