Siempre que voy a Aragón me siento bastante en casa. Los aragoneses tienen esa mezcla de catalanes, valencianos, incluso de norteños, que les hace realmente especiales. Tienen su identidad, no pretendo decir que sean mezcla de nada, pero en parte tienen un poco de todo lo descrito. Esa primera timidez norteña, esa cultura amigable de los valencianos, y ese amor por lo suyo de los catalanes.
Tengo varios sitios que suelo visitar habitualmente cuando voy, y uno de ellos es La Lonja. Suelen haber exposiciones en las que hay obras de artistas aragoneses, y reconozco que me gusta ir a verlas.
Ahora, y hasta el 23 de abril, la muestra que hay: ‘Cierta Luz. De fotógrafas aragonesas‘, está realizada por 52 mujeres fotógrafas que, o han nacido en Aragón, o tienen una relación muy enraizada con la tierra. En ella, se pueden encontrar fotografías de todo tipo: desde antiguas y en blanco y negro, que describen el Aragón de la guerra y la posguerra; pasando por retratos, fotografía fantástica donde se ha trabajado mucho la posproducción, hasta costumbrista, abstracta o periodística. Cualquier visitante que vaya puede encontrar su tipología de fotografía. Y de lo que más me gustó, visiones de todas las edades. Fotógrafas más experimentadas y otras menos, dándoles la sala la oportunidad a todas de ser igualmente protagonistas.
Luz de instantes
No hace mucho que vivimos el 8 de marzo, y aún teniendo la acogida que tuvo, siento que no es suficiente. Sigo sin verlo a mi alrededor, incluso con autocrítica diré que tampoco en mi misma. Que por mucho que estemos avanzando, puliendo, mejorando, concienciando, nos queda mucho.
Puede que esta exposición sea solo una muestra pero da una visión muy buena del arte de muchas fotógrafas a las que cuesta ver más, y que sin embargo logran salpicar un poco de luz a muchos instantes que no nos han enseñado a ver.


