Las fronteras delimitan países, pero no culturas. Muchas ciudades próximas a las fronteras con otros países tienen esa mezcla entre lo que son y lo que deberían ser. Bayonne es un claro ejemplo de que España no termina en la frontera del País Vasco, sino que sigue penetrando en la cultura francesa y se va disipando conforme recorres kilómetros hacia el norte del país.
Bayonne es esa joya que tiene el sur de Francia que se disipa por estar cerca de Biarritz, ya que ésta última se lleva toda la atención. Biarritz es bonita y elegante, pero quizá está sobrevalorada por ser próxima a la «San Sebastián» del País Vasco, pero con un aire monaquense, donde ya se deja relucir un espíritu francés bajo una base vasca. Pero, volviendo a Bayonne es una ciudad pequeña, caminable, muy renovada y, eso sí y como buena ciudad francesa, que mantiene su espíritu decadente en sus edificios del centro de la ciudad, y en los próximos a las confluencias de los ríos Nive y Adour, que la dividen.
Desde Bayonne es fácil ver sobrevolar los aviones que salen de Biarritz, dar paseos un viernes por la noche sin grandes agobios, y sí, tomar un buen café.
Un día en Bayonne
Antes de iniciar nuestra ruta, conviene ponerse en antecedentes: Bayonne es una ciudad en la que su puerto tiene una gran tradición. Tanto es así que llegó a ser un punto estratégico de paso de navíos y mercancías. Hoy todavía conserva su importancia.
Otro de los puntos importantes es su historia: en el año 2012 recibió la clasificación de \»Ciudad de Arte y de Historia\». Es más, su catedral gótica es Patrimonio de la Humanidad y sin duda, es uno de los lugares imprescindibles a visitar, al igual que los restos de sus murallas y su castillo.
Otro de los aspectos que más me han impresionado de la ciudad ha sido su disposición para el viandante: nada de coche, y todo perfectamente comunicado para que no tengas que hacer uso de él. Bayonne invita al visitante y al ciudadano a que deje su vehículo en los alrededores, y que se desplace con uno de sus autobuses eléctricos gratuitos. Pasan cada 6 minutos en las diferentes paradas. Si eres más de bici, también tienes la opción de utilizar este medio de transporte.
La gastronomía en Bayonne
Y el tercer punto que me gustaría destacar es su gastronomía. Ir a Francia y no visitar una boulangerie no es posible. En este caso, hay que hacerlo para probar las especialidades típicas de la zona. Entre los dulces a degustar está el chocolate, que lo fabrican localmente en un pueblo muy cerca de Bayonne. Hay diferentes tiendas donde poder comprarlo, de las más conocidas, L’Atelier du chocolat, pero te encontrarás otras. Si además, quieres acompañarlo de una buen café, puedes visitar la Cafetería Karo, muy cerquita del centro. También es muy típico el jamón, que es interesante probarlo para ver las diferencias con el español.
Bayonne es una ciudad animada durante el día, y más tranquila por la noche, aunque tiene sus calles donde poder seguir la fiesta (siempre de horario europeo). Cultural, y con mucha vida el fin de semana, puedes encontrar fácilmente conciertos por la calle. Y, lo que más me ha llamado la atención y que no me gustaría dejar de resaltar, la amabilidad y cercanía de los bayoneses.
¿Quieres conocer más sobre esta interesante ciudad? ¡Puedes escribirme para que te hable de restaurantes, tiendas u otros sitios de interés!


