Música y otros indies

La música tiene ese efecto embriagador que te hace funcionar en la vida de una manera u otra. ¿Oyes gritos en un atasco u oyes melodías? ¿Cómo trabajas, con música o sin ella? ¿Cómo viajas, devorando álbumes u oyendo el motor de tu coche?

He escuchado unas cuantas historias de personas, cercanas o no, en las que la música les ayudó a salir de un momento agrio vital, les animó y en otros casos, les salvó. Así, tal cuál, sin florituras.

Actualmente vivimos un momento social en el que está de moda ir a festivales de música o conciertos. La música se ha convertido en un bien de consumo mainstream, y está bien visto. Y muchos no saben bien por qué van a conciertos, pero ellos llenan espacios para escuchar algo que «dicen que está bien» y socializar. Una socialización que, todo sea dicho de paso, a los que nos gusta ir a una sala y escuchar lo que se toca, y no hablar ininterrumpidamente, no nos ha venido muy bien.

Pero, volviendo al asunto musical mainstream, todo esto ha animado a que aquellos grupos que estaban más agazapados, o que eran menos visibles, hayan ampliado sus posibilidades. Y es algo muy bueno, teniendo en cuenta que la cultura en España siempre ha sido muy sufrida. Muchos artistas han trabajado y trabajan pluriempleados para, de vez en cuando, poder hacer lo que les gusta. La cruz de tener pasión por algo que no te da de comer porque el mercado no está montado para eso.

Murcia melómana

Y así, de vez en cuando, algunos grupos empiezan y acaban sacando la cabeza de su pueblo o ciudad y consiguen tener su público. Llenar primero salas pequeñas, medianas, grandes, y, si llegan al WiZink Center, pueden considerarse una eminencia. Como es el caso de Lori Meyers que, hace tres meses abarrotó el WiZink. Hace cinco años no habría dado nada porque un grupo así llenara un escenario como ese. El indie lo consiguió. Y por tanto, ¿por qué en unos años, no lo conseguirán otros que ahora empiezan?

No hace muchas semanas estuve en una sala pequeña, que no estaba llena ni mucho menos, pero degusté un concierto en acústico, una manera muy válida para saber si un grupo tiene o no tiene talento. Fue Nunatak, y pasó la prueba con nota. Éste surge de esa ola murciana que ahora parece imparable por la cantidad de conjuntos que están sonando en muchos lugares, como es el caso de los conocidísimos Second, Viva Suecia, a los que vi hace un par de años en un festival manchego, Festival de los Sentidos, y que no llenaron el escenario pequeño y ahora si llenan Sala la RivieraVarry Brava, Neuman, y algunos menos conocidos: Kuve, Claim, Aire Canadá, Alien Tango o Poolshake, grupo este último del que hay que estar muy atento.

Está muy bien ir a festivales en verano, comprar una entrada no barata para un concierto, consumir cultura, pero de lo que no debemos desprendernos nunca, vengan modas o se vayan, es de ir a salas.

Como suele ocurrir con todo, lo que se ve, escucha y siente de cerca se valora mejor.

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