En toda vida, llega un momento en el que te das cuenta de que eres mayor. No en plan viejo, ni en plan «qué poco me queda», sino más bien «¿ya he vivido treinta, cuarenta años de mi vida?».
El otro día escuchaba que a los que cumplen cuarenta, y lo pongo en letra porque resulta menos violento que la cifra en sí, les dicen que ya se ha dado la vuelta al disco. Por suerte para mí, mi disco aún está en la cara A, y todavía disfruto de ella. Eso sí, me queda menos de un tercio para girarlo.
Analogías aparte, creo que empecé a ser consciente de que estaba entrando en la edad adulta a los veinte años. Es un proceso que me ha llevado años, pero sin duda salir de mi casa, dejar la zona de confort lejos, y enfrentarme a todo sola, me dio una ligera idea de que todo tenía consecuencias, que las responsabilidades existían, y de que me tenía a mi misma. No fui consciente de todo en un año, pero la semilla se sembró en ese momento, y hoy tengo un enorme árbol que me da sombra y que a veces, me permite disfrutar de su presencia.
Ayer, Siri Hustvedt recibió el Premio Princesa de Asturias de las Letras 2019. Puso de manifiesto la crisis filosófica de cómo estamos conectados entre nuestra infancia y nuestra vida adulta. ¿Cuánto somos de esa niña cuando somos mayores? ¿Qué mantenemos de ese embrión, qué tendremos cuándo seamos viejas? Me gustó mucho porque es algo que baila en mi cabeza desde esos veinte años en los que comencé a entender que ya no era una niña y que, además, la vida estaba planteada para un público masculino. Hustvedt también habló en su discurso sobre las reglas de la vida. \»¿Por qué los niños podían celebrar sus logros y a las niñas no se les permitía?\», hablando claramente de la diferencia en la educación para las niñas frente a los niños. Y dedicó su premio a todas esas niñas que leen muchos libros y que se niegan a estar calladas.
Esa es la actitud ante las crisis. Ser consciente de su existencia, y combatirlas. Hay muchas crisis que vamos a vivir como adultos a lo largo de nuestra vida: de edad, profesional, personal, filosóficas, éticas, humanas. Quiero tomar como ejemplo la manera de combatirla de Hustvedt. Y en el transcurso de esas crisis, algunas pasajeras y otras eternas, no estar callada.


