Tras las frases hechas suele existir una fundamentación. Se han consolidado en el tiempo por una razón. Esta oración habla del hogar, ese lugar en el que nos sentimos a salvo, cómodos, en el que podemos ser nosotros mismos, sin necesidad de parecer otros. Sin embargo, estos días el hogar se ha reducido a nuestro interior porque ese espacio físico, que es nuestra casa, está siendo toda nuestra vida laboral, social, relacional, íntima.
Éste es solo un motivo de estar escuchando de forma reiterada, durante este confinamiento, una palabra: duelo. Un duelo es un proceso de asimilación de una situación, vamos a decir, que nos aporta dolor, sufrimiento. Y tiene sus fases. No voy a nombrarlas, porque en realidad es difícil no haberlas oído ya estos días en redes, en la televisión, en la radio, donde sea. Simplemente contaré mi experiencia para transitarlo: equilibrarme con lo que tengo que hacer y lo que necesito. Evidentemente teletrabajar tenemos que hacerlo, es una obligación. Pero luego está el ocio, el tiempo libre, el resto del tiempo que no debemos teletrabajar o que no hay que realizar tareas obligatorias. ¿Qué hacemos entonces?
He encontrado, en cierta manera, equilibrio con algunas actividades:
1-Meditar. Meditar es ese gran punto pendiente en el que me había querido iniciar, pero que no me ponía a hacerlo realmente a diario, unos minutos, aunque sean 5, con respiraciones, buscando paz en mi cuerpo y por ende, en mi mente.
2-Cocinar. Mi gran olvidada, la cocina, a la que a veces he acudido en mi vida, cuando tenía ocio o necesidad de sentirme útil. Ahora vuelve y con ganas, sobre todo, de hacer recetas dulces. Pero, las saladas también tienen su espacio. La verdad son simples, pero me hacen sentir bien, a mí, que no soy especialmente «cocinitas».
3-Escribir. Este blog es la muestra de que me gusta escribir. Ha sido desde que lo recuerdo una manera infalible de sanar. Puede que lo tuyo sea más dibujar, pintar, tocar un instrumento. Lo importante es buscar la manera creativa de salir del bucle mental, y desconectar.
4-Aburrirme. Es algo que aún no he conseguido controlar, hacerlo mío, pero estoy en el proceso. Siento la continua necesidad de que tengo que ser productiva. Esa idea hay que anularla para darnos cuenta de que estar haciendo nada no es malo, (mirar el móvil es hacer algo), y puedes permitírtelo.
5-Estar en el presente. Es algo que también estoy trabajando, y creo que es básico ahora que estamos encerradxs, para no sentir que vivimos en el día de la marmota. Cada día es un día, y procuro no detenerme a pensar en mañana, al menos no mucho. Es muy difícil, pero es lo ideal para poder estar bien.
¡Espero que os sirvan estos tips!


